miércoles, 13 de junio de 2007

Venecia.

Que no se cierren las nubes tan deprisa.
Que esperen los cúmulos y nimbos
y dejen paso
al mástil enhiesto del último velero;
que dejen sitio al brillo permanente
del fuego de Santelmo.
Que quede un lugar a la esperanza.
Que se habilite un lugar a los recuerdos indelebles.
Que no se pierda, hundido en la laguna,
el vértice de la palina que sirve de reposo
al vuelo airoso y sutil de la gaviota.
Que no aumente febril el aguacero,
que el légamo ancestral de los canales
se haga alimento de la hiedra trepadora
y nutra y se haga espíritu perenne
germinado en el barroco,
trepando por las piedras y paredes.
Que penetre, indiscreta, en iglesias y palacios
alumbrados con las luces de Tiziano;
y que quede permanente en la retina
la orgía de escorzos, de sombras, de colores.
Que no se acabe el sueño, todavía;
que viva permanente en el delirio y el misterio.
Y que yo siempre halle el hada buena
que me oriente, como un lazo dorado en la valija,
para que, desde una altana, vea temblar en los reflejos mínimos
de las minúsculas olas
la gloria de Venecia.
Que haya una Ariadna que me guíe,
que haya una Beatriz que me conduzca
a través del laberinto, para seguir buscando,
entre el cieno del fondo de las aguas,
los anillos de oro que arrojara
el Doge desde el trono del Bucintoro.

5 comentarios:

Malegar dijo...

Mira bien porque ese hada buena, la debes de tener muy cerca, y es que la presbicia, nos hace muy borroso lo cercano (ando sensible con esto, me graduaron hace poco la edad).
He viajado a los canales con tu poema, precioso.
Besos poeta.

Amado Gómez Ugarte dijo...

El poema es de verdad excelente. Lo he leído dos veces y ahora voy a por la tercera lectura.

Octavio dijo...

Pues muchas gracias a los dos.
Hacía tiempo que no escribía nada.
Ando bastante obturado.

Anónimo dijo...

Ojalà este viaje te haya dado mucha inspiraciòn!
la tua fata buona

Silvia

Octavio. dijo...

Silvia, ¿cuántas veces tendré que repetirme que si no existieses tendría que inventarte?
Ciao, cara. Arrivederchi.