lunes 15 de junio de 2009

Poetas amigos. Blanca Sarasua.


REPARTO DE BIENES

Esto acabó, poesía, te cito en el juzgado.

Las sílabas de dicha que me diste

no fueron suficientes.

Monodia insolidaria, luz a solas, pastiche.

Quédate en tu cursiva de cristal,

con tu imagen de firma,

con tus buenos modales.

Que yo quiero vivir sin estilista.

Quédate con tus guantes, tu liturgia,

para ti el violín subiendo a los espacios

y para mí esta tos que lo humaniza.


Quise pactar contigo la búsqueda del grito

y qué jaculatoria tu sonrisa,

poesía conceptual

inmunizada.


BLANCA SARASUA.

Posos y cenizas


Son sólo ya posos
y cenizas;
sedimentos
del aluvión de sueños
inconcretos;
son sólo ya sombras
de un proyecto.
Apenas se sostienen
las piedras de los muros
en un equilibrio
feble e imperfecto.
Un aquilón llamado tiempo
ha desgarrado
las ventanas, las flores,
las macetas,
y están inquietas las tejas
de tejado, como teclas
pulsadas por la lluvia.

Me he dejado
llevar por los vaivenes
del tiempo y las auroras.

Y en el huerto
¡otrora jardín de las delicias!
sólo algún lirio abandonado,
con los pétalos muertos
y las hojas secas.

¡Temblor de la nieve en el estío;
angustia del olmo en el otoño!
¡Premura del tiempo
contra el tiempo!

Abrazos encendidos
del viento y el silencio.

Montado en los veloces
corceles de los sueños
y la tarde
huyo, entre las rendijas
de acero de la prisa,
hasta encontrar un halo
de silencio,
de muda e irrealizable paz definitiva.

A sólo cinco pasos
de los límites,
en una confusión
de dónde y hasta cuándo,
mantiene tensa la amarra de la espera,
sujeta a un incierto mañana
sin riberas, sin preguntas, sin respuestas.

sábado 9 de mayo de 2009

Me estoy quedando solo.


Me estoy quedando solo.
Las noticias no animan al aliento
Me estoy quedando solo y sólo siento
un vacío helador que sobrecoge.
Me estoy quedando solo, porque no se comprende
este críptico idioma que me crece,
y debo consolarme hablando al viento,
al bosque umbrío
o al arroyo.

Mirar de lejos para ver de cerca;
rodearme de autismo.

Está llegando el frío hasta los huesos
y he de hablar a solas con mí mismo.
Y desespero, pues no espero
“hablar con Dios un día”

Hubo tantas palabras en la boca…,
se derramó la acequia desbordada,
como si una certera segur lanzada a ciegas
hubiera dado
en el núcleo vital de un corazón de agua.
En la intemperie,
fuera de mi, del tiempo,
quedó de piedra la atmósfera parada,
impertérrita al viento.

Dos fresas apretadas como labios
se entreabren y fluyen las fontanas.
Se rompe el dique de un pudoroso temor
a ser blasfemo e irreverente con
con el casto rubor de las nostalgias.
Queda sólo el cascarón hecho fonema
en pos de veneros subterráneos.

sábado 18 de abril de 2009

Ida y vuelta.


Largo ha sido el camino, violento,

para una meta incierta aunque sabida.

Arrecia el temporal de furia y miedo

y el descampado paisaje que se aleja

ofrece, desvaído,

escasos reductos de asilo y asistencia.


Sería bueno esperar a que pasara

la torva sensación de vivir muerto

y retornar de nuevo

al valle y a la higuera.


Hay un volver atrás que es suficiente

para no cesar de andar e ir adelante.

La vida en un zigzag titubeante;

la vida en un viaje de ida y vuelta.

jueves 9 de abril de 2009

Hoy he visto la noche más cercana.





Hoy he visto la noche más cercana,
cuando se disipa el ruido en las aceras
y callan, cerrándose en sus ramas,
los árboles macilentos de la calle,
donde anida el silencio.
Me sumo al largo letargo de la almohada,
puesto que hay un retraso en las señales
con que se anuncia el sueño.
Se abre una ventana dentro de los ojos
hastiados, para darle tiempo al tiempo,
por si regresa otra vez y se me muestra,
en su cruda verdad de hora transpuesta,
el fantasma del recuerdo.
Mientras, una mariposa,
herida por la espera, en torno a mi,
da vueltas.